Italiana

Pesto de rúcula

Un pesto vivo y algo picante, con más carácter que el clásico de albahaca, emulsionado con aceite de oliva y realzado con limón.

Preparación
15 min
Cocción
5 min
Total
20 min
Nivel
Fácil
Un cuenco de pesto verde de rúcula, brillante de aceite de oliva

Consejos

  • Tostar los piñones aporta mucha profundidad al sabor, no saltarse este paso.
  • Secar bien la rúcula es esencial: la humedad diluye el pesto y acelera su oxidación.
  • Trabajar rápido al triturar para mantener el bonito color verde vivo. El pesto se oxida rápidamente al aire.
  • Al mortero: la textura queda más bonita y el sabor más redondo, sin riesgo de calentar la cuchilla. Con robot: proceder por impulsos cortos para no calentar los ingredientes.
  • Se conserva 10 días en la nevera y 2 meses en el congelador. Cubrir siempre con una fina capa de aceite de oliva después de cada uso para evitar la oxidación.

Preparación

  1. Tostar los piñones: dorarlos en seco en una sartén a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que estén bien perfumados. Dejar enfriar.
  2. Preparar la rúcula: lavarla y secarla muy bien (centrifugadora de ensalada o paño limpio). La humedad diluye el pesto y acelera su oxidación.
  3. Machacar ajo y piñones: en el mortero, majar el ajo con la sal hasta obtener una pasta, luego añadir los piñones y aplastarlos groseramente. Con robot, triturar ajo, sal y piñones a impulsos cortos para no calentar la cuchilla.
  4. Incorporar la rúcula a puñados, majando y girando el mazo contra las paredes del mortero (o triturando a impulsos cortos), hasta obtener una pasta verde homogénea. Trabajar rápido para conservar el color.
  5. Añadir el parmesano rallado y amalgamar bien con la pasta.
  6. Emulsionar con aceite: verter el aceite de oliva en hilo mientras se mezcla, hasta obtener una textura untuosa y napante.
  7. Sazonar y rectificar: añadir el zumo de limón, rectificar de sal. Probar y ajustar el aceite según la consistencia deseada.